El centro lleno de gente.
Las tiendas a rebosar, con todo un poco más caro de lo normal.
Derroche de luces por todas las ciudades.
Hipocresía por parte de muchos.
Ingenuidad por parte de pocos.
Ilusión, esperanza y magia. Eso es la Navidad para mí. Lo demás... pasa a a un segundo plano.
La sonrisa de un niño al ver la cabalgata; el brillo en la mirada de alguien admirando las luces del centro.
Los encuentros familiares que tan pocas veces se producen, esta vez por ilusión, no por obligación.
La vida es del color que uno quiera pintarla.
Y la Navidad lo tiñe todo de luz y esperanza.
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