Ya hablé el otro día por aquí de por qué estudio magisterio. Bueno, al menos comenté que la opinión de la gente a veces era dura de superar.
La verdad...
Todo tiene una explicación más sencilla de lo que parece.
Hace ya 4 años que viajé al otro lado del mundo, para poder darle un abrazo a la mitad de la familia que tan lejos está.
Y entonces, conocí a un niño. Un niño que cambió mi vida por completo, un niño que ya no es tan niño, un niño que me cautivó de todas las formas posibles que un niño puede cautivarte. Un niño que me enseñó lo que es echar de menos de la forma más dolorosa posible. Y ahora lo único que puedo hacer es intentar llenar el vacío que tengo con los millones de niños que pasen por mi vida...
Intentar dejar de estar dividida sin que nadie lo sepa.
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